De la conexión física, a la emocional


Desde hace más de un año la conexión entre la gente se ha vuelto, en gran medida, virtual. Parece que la humanidad se está dirigiendo hacia una nueva forma de comunicación.

Cada vez se siente más que la naturaleza, a través de esta pandemia, nos está llevando a una nueva fase del desarrollo humano.

Las relaciones físicas que aún vemos en la mayoría de los países son muy tensas y negativas. Surgen protestas, disturbios y manifestaciones, que, en algunos casos, llegan a ser violentas y agresivas. Por el contrario, la comunicación a través de Internet está resultando ser la mejor opción para poder seguir relacionándonos positivamente.

Sin embargo, la conexión virtual no es el objetivo final ya que es una fase intermedia a una conexión más profunda: para construir una sociedad que funcione equilibradamente debería haber, al menos, cierto nivel de afinidad entre sus miembros.

Pensamos que podemos superar el coronavirus, pero ni siquiera las compañías farmacéuticas que desarrollan las vacunas prometen un éxito absoluto. Saben que es una misión complicada, porque surgen constantes variantes del virus. Entre tanto, la pandemia continúa llevándonos hacia una conexión más interna para aprender a comunicarnos más con las emociones.

Antes también nos relacionábamos virtualmente, pero era mucho menos habitual. Ahora, cuando apenas podemos vernos físicamente, nos queda lo virtual. Sin embargo, está lejos de ser suficiente y seguimos buscando formas de conectar nuestras emociones para reconstruir en el mundo virtual lo que sentíamos en el mundo físico.

Y una vez que nos adaptemos a esas relaciones más virtuales, descubriremos que estuvimos ciegos a la dimensión más profunda y rica de la realidad: que todo está interconectado.

Descubriremos lo que aquellas muestras de solidaridad que nacieron al principio de la pandemia nos enseñaron: beneficiar a otros crea conexiones mutuas tan poderosas que la red que forman es indestructible.

Descubriremos que el mundo que nos rodea es armónico, equilibrado y tiene para todos en abundancia. Una vez que lo veamos, nunca querremos volver a nuestras antiguas conexiones explotadoras, superficiales y corruptas.


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