Los medios de (des)información


Los medios de información siempre han jugado un papel importante en cómo la sociedad percibe la realidad y dando forma a la opinión pública. Sin embargo, en los últimos años se han transformado en una controvertida fuerza crítica.


¿Están la mayoría de los medios aplicando un sesgo que lleva a no informar objetivamente? Unos medios sesgados difícilmente pueden cumplir su papel de informar. Es más, ¿nos están presentando los acontecimientos de forma imparcial tal como se supone que deberían hacer?


El mundo libre debería caracterizarse por unos medios de información independientes y sólidos que actúen como vigías de los intereses de la gente. No deberían funcionar como portavoces de un sector específico con una determinada agenda política o financiera. De lo contrario, dejaremos de parecernos a una democracia –es decir, el gobierno del pueblo– donde todas las voces son iguales, tienen derecho a ser escuchadas y tomadas en cuenta.

Los medios no deberían funcionar como portavoces de un sector específico con una determinada agenda política o financiera.

Cuando los medios de comunicación desvirtúan su papel y pasan a ser «la autoridad» que censura las ideas o el discurso de figuras públicas que no siguen su misma línea de pensamiento, entonces, la democracia deja de existir. Limitar el pluralismo aparta a las personas de poder alcanzar profundidad en los debates, reflexiones y comprensión de la realidad. Es más, se alimenta a la población con todo tipo de comunicaciones de bajo nivel: cotilleos, rumores, falsedades e informaciones tendenciosas. Con tal panorama, es muy difícil que pueda existir el análisis en profundidad; todo se queda en un intento de hacer publicidad, obtener ganancias, desorientar y confundir a la audiencia.

Cuando los medios de comunicación desvirtúan su papel y pasan a ser «la autoridad» que censura las ideas de aquellos que no siguen su misma línea de pensamiento, entonces, la democracia deja de existir.

Pero ahora la sociedad –y más aún desde la irrupción de la Covid-19– empieza a comprender que hay una necesidad de cambio, de tomar un rumbo totalmente diferente: abandonar las viejas estructuras, los esquemas y funcionamientos previos. En esta etapa de transición hacia un mundo diferente, sembrar en la sociedad más división y confusión no nos va a ayudar. Antes bien, los medios deberían hacer un esfuerzo y ser un elemento equilibrante dentro de la sociedad. ¿Cómo? Conectando a los distintos sectores de la sociedad.

Cada vez son más necesarios unos medios de comunicación renovados, que sirvan a los intereses de la gente, que se esfuercen por establecer un punto medio común que conecte y equilibre.

Los medios de comunicación son los que establecen la atmósfera y el tono imperante en la opinión pública general. Y en el estado actual del discurso público, vemos cómo se promueve un determinado punto de vista mientras se denigran otras línea de pensamiento.


Por lo tanto, cada vez son más necesarios unos medios de comunicación renovados que sirvan a los intereses de la gente, que se esfuercen por establecer un punto medio común que conecte y equilibre los pros y los contras, las ventajas y las desventajas, unas ideas y otras, dando voz a todos. Solo entonces podríamos llegar a tener una opinión plural, heterogénea. Unos medios de comunicación saludables que se conviertan en una fuerza de conexión para el beneficio y el progreso de todos pueden ser una gran fuente de luz para nuestra sociedad.



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