¿Y si nos mudamos a Marte?


Según la revista SciTechDaily, «Elon Musk —físico y fundador de SpaceX afirmó que, hacia el año 2050, confía en que habrá una ciudad en Marte cuyos habitantes serán transportados por naves espaciales de su empresa». Jugar con naves espaciales puede ser divertido para multimillonarios, pero ¿de qué le serviría esto a la humanidad?


Vivir en otro lugar no nos convertirá en mejores personas, ya que muy probablemente en Marte replicaremos los mismos fallos de la naturaleza humana que nos hicieron explotar y agotar los recursos en la Tierra. Vivir en Marte no nos hará más amables ni tener más consideración entre nosotros o con nuestro entorno. Allí se repetiría la explotación que está deteriorando la sociedad humana y nuestro hábitat natural. Y los que vayan estarán tan descontentos como los que se quedan aquí, o quizás más.

Vivir en otro lugar no nos convertirá en mejores personas, ya que muy probablemente en Marte replicaremos los mismos fallos de la naturaleza humana

En general, buscar nuevas colonias, prolongar la esperanza de vida y otras ideas igual de fantasiosas, no hacen más que sembrar en el corazón de la gente la falsa esperanza de que serán más felices. Pero, aunque pudiéramos ser más longevos gracias a los avances científicos, con ello solo estaríamos prolongando nuestra caótica existencia. Si no sabemos qué hacer con los ochenta años que vivimos de media, ¿sabríamos qué hacer con 800 años? Y si colonizamos Marte, un planeta inadecuado para sustentar la vida humana, ¿acaso nuestra existencia sería más fácil que en la Tierra?


Si lo que queremos es mejorar nuestra vida en este planeta, deberíamos empezar por preguntarnos cuál es el sentido de nuestra existencia. La mayoría aún no se hace esta pregunta.


Pero cuando lo haga, descubrirá que la verdadera felicidad no está en habitar

nuevos planetas ni pasar 800 años viajando por el mundo, sino que se encuentra en mantener conexiones cada vez más empáticas entre nosotros y con la naturaleza.


Ante nosotros, tenemos dos opciones de futuro: Podemos empezar a cultivar unas buenas relaciones entre nosotros aquí y ahora, o podemos buscar la felicidad en Marte. Si elegimos la primera opción, veremos cambios positivos de inmediato. Si elegimos la segunda, la felicidad quedará muy lejos. Casi tanto como Marte.


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